“Nosotros, el pueblo”

Alguna variación de esta frase se encuentra al inicio de varios documentos constitutivos. Se encuentra en el preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos, la Carta de las Naciones Unidas, y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, lo cual destaca el carácter internacional y europeo de estas palabras. Sin embargo al centro de este dicho se encuentra la cuestión de ciudadanía. ¿Quién es “nosotros”? ¿Cómo somos “el pueblo”? ¿Qué significa ser un ciudadano?

El derecho más importante de todos

Sin sonar controversial o hablar de jerarquías, se puede decir que hay un derecho que importa más que los demás. No es el derecho de votar, ni la libertad de expresión o la libertas de movimiento. Es mucho más profundo que eso.

En ‘The Decline of the Nation-State and the End of the Rights of Man’, Hannah Arendt elabora la frase que ahora es famosa sobre nacionalidad que es “el derecho de tener derechos”. Ya que la mayoría de nosotros nacemos con una nacionalidad en particular, y gracias a ello con ciertos derechos, el derecho de ciudadanía tal vez sea el único derecho que no suele ser cuestionado y por eso no es analizado. ¿Qué se necesita para ser miembro de una comunidad política?

Se podría decir que solamente algunos migrantes son los que llegan a aprender lo difícil que es “cambiar” tu nacionalidad. Cambiar nacionalidades puede parecer una acto de “alianza política” pero más a menudo es simplemente una cuestión de igualdad legal. La gente cambia su nacionalidad para obtener los mismos derechos que otros obtienen automáticamente desde nacimiento. Por un lado se entiende que el migrar a otra comunidad debería requerir una “prueba de nacionalidad” que demuestre que alguien entiende el idioma, las costumbres y las tradiciones locales. Por otro lado, ¿es correcto suponer que una persona entiende y valora todas estas cosas simplemente porque nació en un territorio en particular o sus padres fueron parte de esa comunidad?

Aún estamos lejos de tales discusiones y posibles debates. El punto principal aquí es que “el derecho a tener derechos” (el derecho de ciudadanía) tal vez sea el derecho más importante de todos. Es más profundo que la libertad de expresión, religión o movimiento porque se encuentra en el centro de nuestra identidad. Es el derecho a pertenecer.

¿Por qué la ciudadanía?

La ciudadanía es un concepto que puede ser entendido de maneras diversas dependiendo en el área académica. Entre varias interpretaciones, puede ser como mencionado antes, un entendimiento legal sobre derechos y deberes. Puede ser una respuesta política a la pregunta “¿con qué tribu nacional te identificas y prometes alianza?” (lo cual suele estar asociado a un pasaporte). Y puede ser un concepto socio-psicológico describiendo “ciudadanía activa vs pasiva” o “ciudadanos buenos o malos”. De nuevo, esta no es una lista que cubre todas las definiciones e interpretaciones del término “ciudadanía”, pero es imperativo que entendamos lo que significa ser un ciudadano dentro de una comunidad antes de poder definirnos como “nosotros el pueblo”

En pocas palabras: ¿Cómo se convierten el “tú” + “yo” en un “nosotros” y cómo nos organizamos en comunidades pacíficas y prósperas a través de esa unión?

Muchos reconocerían rápidamente E puribus unum (“De muchos, uno”) como el lema de los Estados Unidos de América, o In varietate concordia (“Unida en la Diversidad”) como el lema de la Unión Europea. Sin embargo ¿cómo están unidos los ciudadanos bajo una ciudadanía? ¿Es por sangre, por tierra, o por decisión? ¿Cuál es el papel del idioma, la religión y la historia en definir una ciudadanía? El otorgar una respuesta definitiva a cualquiera de estas preguntas sería el subestimar gravemente la complejidad y tonalidades de “ciudadanía”.

“Ok, entonces si no van a otorgar respuestas, entonces ¿cuál es el objetivo?”

Serie sobre ciudadanía de Volt

Al ser el movimiento político pan-europeo que formó un partido alrededor de toda la UE, solamente queremos hablar sobre nosotros, los pueblos europeos. ¿Cuál es la historia legal de nuestra Ciudadanía UE compartida? ¿Cómo está relacionada al concepto de “nacionalidad”? ¿Cuál es la mejor manera de convertirse en un ciudadano europeo activo pero al mismo tiempo permanecer orgulloso de tu herencia nacional? ¿Quiénes fueron otros pan-europeos en la historia antes de que la UE fuera fundada?

Todas las preguntas que serán exploradas en esta serie no se tratan de encontrar una respuesta binarias en blanco-y-negro, sino sobre unirnos bajo una Ciudadanía Europea. Así es como podremos resolver problemas comunes, al actuar como una comunidad unida de individuos diversos.

Robert Schuman (uno de los padres fundadores de la UE) alguna vez dijo “Europa no será hecha inmediatamente, o de acuerdo a un solo plan. Será construida a través de logros concretos que primero crearán una solidaridad de facto”. Esta solidaridad ha estado creciendo continuamente, y tal vez uno de los principales logros de la UE fue el establecimiento de una ciudadanía común que protege a todos los europeos, sin importar la nacionalidad. Esta garantiza su derecho a tener ciertos derechos establecidos en los tratados constitutivos. Así es que para concluir este artículo, vale poner las palabras de Arendt en contexto:

El derecho a tener derechos, o el derecho de todo individuo a pertenecer debe ser garantizado por la humanidad misma” – Hannah Arendt

Para garantizar el derecho de todo ser humano a pertenecer a la humanidad, debemos primero creer en la UE a pesar de sus imperfecciones y proteger su ciudadanía internacional.

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