Taxis, VTC, coche autónomo y modelos de negocio

En el siglo XX con la producción en cadena y reducción de precios de los vehículos surgió una nueva profesión, taxista. Los coches de gasolina desplazaron a los coches de caballos y al mismo caballo, y junto con innovaciones técnicas surgieron nuevas profesiones relacionados con la nueva tecnología: chóferes, conductores de autobús o taxistas. A la vez otras profesiones quedaron obsoletas, y en términos globales la vida de los ciudadanos mejoró de una forma considerable.

El taxi tuvo su auge durante el siglo XX. El taxista era un transportista privado que te dejaba en lugares a donde querías ir y a los que, frecuentemente, no sabías ir. Tenía grandes ventajas sobre los transportes colectivos y el coche privado. Con la llegada de nuevas innovaciones, primero el GPS y después el teléfono móvil, aparecieron nuevos modelos de negocio que en muchos casos mejoran la funcionan del taxista. Así, en el siglo XXI nos encontramos con bicicletas compartidas, metro, autobús, patines, carriles bici, carsharing, apps para compartir un taxi, y apps para tener un chófer privado por un precio menor o igual que un taxi.

Es una realidad que el presente de el taxi ha cambiado. Y que tiene poco futuro también, ya que está más cerca de lo que nos imaginamos el empezar a convivir con coches autónomos que no necesitarán conductor.

Por un lado el paro lo están haciendo los titulares que explotan la licencia de taxi, es decir, los que paran son empresarios. Esto hace que el paro realizado por los titulares de las licencias de taxis no sea una huelga, sino un cierre patronal. El cierre patronal está prohibido y están incurriendo en el incumplimiento del servicio público al que se comprometieron. Por otro lado no están ofreciendo ningún servicio mínimo.

La forma de abordar el problema por parte del sector del taxi con ataques y amenazas es algo que condenamos rotundamente. Esto ha generado un efecto en registros y descargas de las apps competencia de los taxis:

 

El tráfico en las ciudades también es algo que nos preocupa desde Volt Europa. El modelo de negocio de los taxistas consiste en dar vueltas por la ciudad buscando clientes, lo cual genera más tráfico y contaminación. Por otro lado, Uber, Cabify, Lyft … no están solucionando este problema tampoco.

También hay que decir que el negocio de Uber no es perfecto y que en ciudades como Tokio ha fracasado. ¿Por qué ha fracasado Uber en Tokio?

  • Porque las licencias de los taxis son gratuitas y, por tanto, no faltan taxis
  • Porque la legislación no permite a Uber bajar los precios
  • Porque se puede pedir taxi por app, con la seguridad que ello conlleva
  • En Tokio cuando el taxi se detiene en semáforos o atascos el taxímetro también, y eso implica que su precio también sea más reducido

El nuevo CEO de Uber, Dara Khosrowshahi en un evento de Bloomberg aseguró que Uber está preparado para lanzar al mercado los taxis sin conductor para que pueblen las calles a mediados de 2019. El problema está en la regulación que impide que eso se pueda poner en marcha sin cumplirse algunos preceptos: a) horas de conducción sin accidentes, b) establecer espacios limitados para esos vehículos.

Las horas de conducción ya están siendo acumuladas. Google, Uber, Lyft, Volvo, Mercedes, Renault, Nissan, General Motors y Porsche suman millones de kms recorridos con apenas accidentes. Sobre los espacios limitados también se cumple. En Alemania, Estados Unidos, Singapore, Reino Unido y Francia ya hay distritos completos donde circulan en modo prueba estos vehículos.

Está cada vez más cerca el momento en el que oponerse al cambio de ‘taxi/vtc con conductor’ a ‘servicio de movilidad autónomo’ no tenga mucho sentido. Uber y Lyft tienen previsto poner a disposición del consumidor vehículos autónomos que realizaran un número limitado de recorridos preestablecidos a coste fijo mensual, algo así como un spotify de la movilidad.

General Motors y Volvo aseguran que en 18 meses tendremos taxis autónomos en las ciudades europeas y americanas más ordenadas y avanzadas. No se refieren a coches en pruebas, sino a un caso real de transporte autónomo entre puntos prefijados. En Francia existe una empresa que desarrollaba ‘shuttles’ autónomos para aeropuertos y zonas controladas, ha lanzado ya los primeros taxis autónomos.

Hay algunas soluciones temporales que se han propuesto encaminadas hacia la liberalización de las licencias de taxi (se pueden leer aquí y aquí). Pero estas soluciones no van a resolver el problema de que las innovaciones tecnológicas destruyan puestos de trabajo obsoletos (mientras que a la vez crean nuevos). Además cada vez estos cambios de adopción de tecnología son más rápidos, con lo que se tiene menor tiempo de reacción.

No se puede poner puertas al campo, por lo que cuando tu forma de ganarte la vida ha quedado obsoleta la opción es cambiar lo que haces o cómo lo haces. Otras opciones suponen engañarnos a nosotros mismos con pan para hoy y hambre para mañana.

Como cualquier otra transformación similar la política habría de asegurar el gradualismo y evitar la discriminación entre los viejos y los nuevos actores del negocio. Por eso desde Volt Europa, sabiendo que el tema de los taxis eso sólo uno de los cambios a los que nos tendremos que enfrentar durante los próximos años, apostamos por la creación de un impuesto específico para la robótica y la Inteligencia Artificial. Un impuesto gradual que no frene la innovación, y que con el cual se pueda ayudar a la transformación y adecuación a los nuevos marcos de modelo de negocio aquellos ciudadanos que trabajen en sectores que queden obsoletos.

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